viernes, 19 de junio de 2015

Si Línea Blanca, no habrá la Naranja ni la Café


                                foto: la razon digital
Si no se hace la Línea Blanca, no habrá la Naranja ni la Café, pero además la fabricación del equipo electromecánico tiene 15% de avance, lo que impediría modificar su trazo, advirtió ayer en el Concejo de La Paz el gerente general de Mi Teleférico, César Dockweiler. El directivo compareció ante el Legislativo edil para explicar las ventajas del ramal blanco (Miraflores-San Jorge-Obrajes), cuyo recorrido es resistido por vecinos del barrio de Miraflores y arquitectos.
La audiencia, cargada a momentos de reproches y acusaciones, duró tres horas y media, tiempo en el cual quienes apoyan la ruta, uniformados con camisetas blancas, brindaban su apoyo a la empresa en la calle.
“Manejamos el concepto de red, por eso cambiar la Línea Blanca afectará a la Naranja —plaza Villarroel, Av. Periférica-Armentia-Estación Central de la Línea Roja—, y a la Café, que subirá a las villas San Antonio y Copacabana y que en el futuro llegará hasta Pampahasi”, explicó.
El daño al paisaje urbanístico, la destrucción del patrimonio, dudas sobre su utilidad para este vecindario, la invasión a la privacidad de las casas y la tala de árboles centenarios son los ejes de tensión entre vecinos de Miraflores y Mi Teleférico. La Alcaldía de La Paz objeta, a la vez, el inicio de obras sin que los planos hayan sido aprobados y la construcción de estaciones en dos plazas y en jardineras de la avenida Busch. El concejal de Soberanía y Libertad (Sol.bo) Fabián Siñani inquirió por qué no se optó por construir por el río Orkojahuira.
“Si se acepta, el Estado perderá de $us 30 a 40 millones. Eso tendríamos que pagar porque la fabricación del equipo electromecánico ya está en un 15%”, informó Dockweiler.  Además, aseguró que instalar ese ramal cerca de ese curso de agua demandaría $us 450 millones, monto destinado a ejecutar toda la segunda fase, que implica el tendido de seis nuevas líneas: Azul, Morada, Blanca, Naranja, Café y Marengo.

viernes, 5 de junio de 2015

ALCALDESA ELECTA DICE QUE COSTUMBRES SON PARA INDÍGENAS, NO PARA “CIUDADANOS”


En medio de las protestas promovidas por los dirigentes vecinales de El Alto, la alcaldesa de ese municipio, Soledad Chapetón, de Unidad Nacional (UN), consideró que los “usos y costumbres” corresponde a los indígenas y no así a “los ciudadanos”.
“La ciudad de El Alto es una ciudad, creo que eso es importante, ¿no? Si la Constitución habla de usos y costumbres, habla en pueblos indígenas y originarios. Evidentemente, los alteños venimos de diferentes áreas rurales, pero vivimos en la ciudad de El Alto; somos ciudadanos, por eso estamos enmarcados en esta ley”, argumentó la autoridad en una entrevista con la red PAT, esta mañana.
Según los argumentos de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), que objeta la designación de 12 de 14 subalcades por parte de la autoridad posesionada el domingo, la nominación de funcionarios de ese rango en esa ciudad debería ser por usos y costumbres –como había sido común en el anterior periodo municipal presidido por el exalcalde Édgar Patana, del Movimiento Al Socialismo (MAS) — y no de manera directa, como lo hizo Chapetón.
“Esta selección de subalcaldes ha tenido una suerte de prebendalismo” en las gestiones pasadas, denunció la Alcaldesa.

Parte de la dirigencia vecinal está en apronte ante esas nominaciones. Luego de una jornada violenta el miércoles, en la que por la fuerza intentaron tomar la Alcaldía de El Alto, decidió convocar a un paro indefinido a partir del lunes. En respuesta. Chapetón citó a la Fejuve a una reunión de conciliación para las 08.00 de este sábado.